El artículo “Aspectos éticos del plagio académico de los estudiantes universitarios”, de Héctor Cerezo Huerta, propone una reflexión ética respecto a los comportamientos específicos en los alumnos en cuanto a distinguir entre las producciones académicas propias y ajenas.
Cerezo Huerta define al “plagio como la acción de hacer pasar como propias aquellas ideas o textos que pensaron otros y que fueron transmitidos por ellos”, ya sea de manera escrita, oral o por algún otro mecanismo de comunicación. Y explica las circunstancias bajo las cuales se lleva a cabo: 1) cuando se usan ideas textuales de otro y no se utilizan comillas y 2) cuando no se da la indicación suficiente, a quien lee o escucha, para que sepa de qué autor, libro, documento o circunstancia fue tomada la idea ajena.
Para el siglo XXI, el perfil académico y laboral no se concibe sin un pleno dominio de la lectoescritura; pero leer y escribir bien implica el respeto a lo propio y a lo ajeno por que constituyen un requisito esencial para el ejercicio de una ciudadanía crítica. Esta situación no es ajena al campo educativo, particularmente a la necesidad de desarrollar en los estudiantes las habilidades de búsqueda y análisis de información, redacción avanzada así como difusión y divulgación científica.
De acuerdo con una investigación de la Universidad de Rutgers (New Jersey), en la cual se reporta que al menos cuatro de cada diez universitarios plagiaron trabajos de la red en el último año. Y [...] casi la mitad de los estudiantes consideró dicho proceder habitual o, por lo menos, banal y no lo equiparó de modo alguno con algún comportamiento de deshonestidad académica.
Por lo tanto, se deduce que la problemática del plagio académico en los estudiantes exhibe como núcleo central la inhabilidad (por parte de los alumnos) en el manejo ético de la información e ignora la necesidad de la presentación exacta de los hechos y las ideas. Por el contrario, la conducta en la búsqueda de información debe estar regida por normas éticas que permitan mantener en todo momento el respeto a los demás, la congruencia en nuestras acciones y la rigurosidad en la honestidad de la investigación científica.
En este sentido, si no hay honestidad académica, el alumno proyecta una imagen de conocimiento que en general no corresponde a la realidad de lo que auténticamente está en su estructura cognitiva. Por ello, sólo aquellos maestros que muestren un compromiso y congruencia profesional y generen una atmósfera intelectual, así como pedagógica de alto nivel, lograrán eliminar o disminuir la deshonestidad académica.
En el nivel superior de educación existen grandes posibilidades de aprendizaje y al mismo tiempo grandes posibilidades de fraude, por lo que se debe consolidar una labor de difusión y divulgación científica a través del cultivo de ideas en los alumnos, ya que el aspecto principal para realizar la redacción de un escrito es la existencia de una idea y la motivación de expresar un interés personal, académico o profesional.
Por otra parte, el artículo ofrece datos reportados por el INEGI, a propósito del XII Censo General de Población y Vivienda, en los cuales muestra a México como un país con grandes desigualdades económicas y con los mayores índices de analfabetismo a nivel mundial. Debido a esta situación, para los maestros es difícil detectar si un alumno escribe brillantemente o sólo copia textualmente ideas de un autor o de un compañero. Para finalizar, el autor reflexiona y explica que el conocimiento sólidamente integrado, permanente y verdadero es la consecuencia de que se gasta energía en actos de aprendizaje.
Cerezo Huerta define al “plagio como la acción de hacer pasar como propias aquellas ideas o textos que pensaron otros y que fueron transmitidos por ellos”, ya sea de manera escrita, oral o por algún otro mecanismo de comunicación. Y explica las circunstancias bajo las cuales se lleva a cabo: 1) cuando se usan ideas textuales de otro y no se utilizan comillas y 2) cuando no se da la indicación suficiente, a quien lee o escucha, para que sepa de qué autor, libro, documento o circunstancia fue tomada la idea ajena.
Para el siglo XXI, el perfil académico y laboral no se concibe sin un pleno dominio de la lectoescritura; pero leer y escribir bien implica el respeto a lo propio y a lo ajeno por que constituyen un requisito esencial para el ejercicio de una ciudadanía crítica. Esta situación no es ajena al campo educativo, particularmente a la necesidad de desarrollar en los estudiantes las habilidades de búsqueda y análisis de información, redacción avanzada así como difusión y divulgación científica.
De acuerdo con una investigación de la Universidad de Rutgers (New Jersey), en la cual se reporta que al menos cuatro de cada diez universitarios plagiaron trabajos de la red en el último año. Y [...] casi la mitad de los estudiantes consideró dicho proceder habitual o, por lo menos, banal y no lo equiparó de modo alguno con algún comportamiento de deshonestidad académica.
Por lo tanto, se deduce que la problemática del plagio académico en los estudiantes exhibe como núcleo central la inhabilidad (por parte de los alumnos) en el manejo ético de la información e ignora la necesidad de la presentación exacta de los hechos y las ideas. Por el contrario, la conducta en la búsqueda de información debe estar regida por normas éticas que permitan mantener en todo momento el respeto a los demás, la congruencia en nuestras acciones y la rigurosidad en la honestidad de la investigación científica.
En este sentido, si no hay honestidad académica, el alumno proyecta una imagen de conocimiento que en general no corresponde a la realidad de lo que auténticamente está en su estructura cognitiva. Por ello, sólo aquellos maestros que muestren un compromiso y congruencia profesional y generen una atmósfera intelectual, así como pedagógica de alto nivel, lograrán eliminar o disminuir la deshonestidad académica.
En el nivel superior de educación existen grandes posibilidades de aprendizaje y al mismo tiempo grandes posibilidades de fraude, por lo que se debe consolidar una labor de difusión y divulgación científica a través del cultivo de ideas en los alumnos, ya que el aspecto principal para realizar la redacción de un escrito es la existencia de una idea y la motivación de expresar un interés personal, académico o profesional.
Por otra parte, el artículo ofrece datos reportados por el INEGI, a propósito del XII Censo General de Población y Vivienda, en los cuales muestra a México como un país con grandes desigualdades económicas y con los mayores índices de analfabetismo a nivel mundial. Debido a esta situación, para los maestros es difícil detectar si un alumno escribe brillantemente o sólo copia textualmente ideas de un autor o de un compañero. Para finalizar, el autor reflexiona y explica que el conocimiento sólidamente integrado, permanente y verdadero es la consecuencia de que se gasta energía en actos de aprendizaje.
Cerezo Huerta, Héctor, (2006). “Aspectos éticos del plagio académico de los estudiantes universitarios”. Elementos, ciencia y cultura. Núm. 61, Vol. 13, p. 31. Recuperado el 11 de abril de 2008, de:
http://www.elementos.buap.mx/num61/htm/31.htm
http://www.elementos.buap.mx/num61/htm/31.htm

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